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Morgan Stanley bate el consenso con un BPA de 3,03 dólares en el tercer trimestre de 2026, pero se enfría tras dos trimestres de récord

Redacción ANewTrade• 2026-10-15
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Contexto: la banca de Wall Street, a mitad de una temporada de resultados bajo el foco de los tipos

La temporada de resultados del tercer trimestre de 2026 de la gran banca estadounidense arrancó el 13 de octubre con caras muy distintas: Goldman Sachs pulverizó el consenso con un BPA de 17,01 dólares, JPMorgan decepcionó ligeramente por un cargo contable puntual en su cartera de inversión, y Wells Fargo cumplió con un resultado récord sin sobresaltos. Bank of America, Morgan Stanley y Citigroup tenían previsto reportar justo después, el 14 de octubre, en un contexto de mercado peculiar: el S&P 500 llevaba semanas marcando récords históricos, pero el bono del Tesoro a 10 años había tocado el 5,3% de rentabilidad apenas unos días antes —su nivel más alto desde 2007—, y esa combinación de bolsa en máximos con renta fija turbulenta era precisamente el entorno que, según el consenso de analistas, debía favorecer a los bancos con mayor peso en trading y banca de inversión frente a los más dependientes del negocio de depósitos.

Morgan Stanley encajaba en esa primera categoría casi a la perfección: a diferencia de JPMorgan o Wells Fargo, su negocio gira en gran medida alrededor de tres patas —Institutional Securities (trading y banca de inversión), Wealth Management (gestión de patrimonios) y Investment Management—, con una exposición limitada al margen de intereses por depósitos que tanto preocupa a la banca más tradicional. El mercado de opciones, de hecho, ya anticipaba un movimiento brusco en la cotización del banco el día de la publicación, reflejo de lo mucho que estaba en juego tras dos trimestres consecutivos de cifras récord.

El dato concreto, verificado: Morgan Stanley gana 4.900 millones, bate el consenso pero se enfría tras el récord del 2T

Morgan Stanley publicó sus resultados del tercer trimestre de 2026 el 14 de octubre, antes de la apertura del mercado. Las cifras, recogidas en su comunicado de resultados ante la SEC (Formulario 8-K): ingresos netos de 20.300 millones de dólares (frente a 18.200 millones en el tercer trimestre de 2025, un +11,5% interanual), beneficio neto aplicable a la firma de 4.900 millones de dólares (frente a 4.600 millones hace un año, +6,5%) y un beneficio por acción (BPA) diluido de 3,03 dólares, frente a los 2,80 dólares del mismo trimestre de 2025. El retorno sobre el capital tangible (ROTCE) se situó en el 22,6%, un nivel que la propia firma considera sólido incluso en un trimestre de desaceleración. El consejero delegado, Ted Pick, lo describió en el comunicado como "otro trimestre sólido", destacando la capacidad del banco de "conectar toda la amplitud de Morgan Stanley para ofrecer soluciones y asesoramiento diferenciados a los clientes".

Frente al consenso de analistas, el resultado fue un beatido modesto pero real: las estimaciones recogidas por distintas casas de datos oscilaban entre 2,83 y 3,13 dólares por acción según la fuente consultada (con las medias más citadas en torno a 3,01-3,12 dólares), de modo que el BPA real de 3,03 dólares quedó por encima de la mayoría de esas previsiones, aunque lejos de ser una sorpresa espectacular como la de Goldman Sachs el día anterior.

Lo que hace más interesante la cifra es la comparación secuencial, no solo interanual. Así ha evolucionado el BPA de Morgan Stanley en los últimos cuatro trimestres reportados:

BPA diluido de Morgan Stanley, trimestre a trimestre (3T 2025 - 3T 2026, USD por acción)

Comunicados de resultados trimestrales de Morgan Stanley (Formularios 8-K, SEC), 3T2025-3T2026

El trimestre actual bate con holgura al de hace un año, pero representa una caída del 12,4% frente a los 3,46 dólares del segundo trimestre de 2026 —que fue, a su vez, récord histórico de la firma, con 21.300 millones de dólares en ingresos netos—. En otras palabras: Morgan Stanley no decepcionó, pero el ritmo de mejora trimestral que venía marcando desde finales de 2025 se detuvo, al menos por un trimestre.

Análisis por sector/activo: por qué el trading y la banca de inversión marcan la diferencia

La división de Institutional Securities (trading y banca de inversión) sigue siendo el motor y, a la vez, el origen de la desaceleración secuencial. Esta división generó 10.000 millones de dólares de ingresos netos en el tercer trimestre, un 17% más que los 8.520 millones del mismo trimestre de 2025, pero por debajo de los 10.720 millones del primer trimestre de 2026 y de los 11.040 millones del segundo. El propio comunicado de resultados atribuye el buen dato interanual a la fortaleza de los negocios de Equity (renta variable) y de Advisory (asesoramiento en fusiones y adquisiciones), en línea con el repunte de actividad de dealmaking que ya había impulsado a Goldman Sachs un día antes. La caída secuencial, sin embargo, sugiere que los niveles de actividad de trading vistos en el primer semestre —excepcionalmente altos, ligados a la escalada de rentabilidades de los bonos y a la volatilidad en los mercados de renta fija— empezaron a normalizarse ligeramente en el verano.

Ingresos netos de la división Institutional Securities (trading y banca de inversión), USD miles de millones

Comunicados de resultados trimestrales de Morgan Stanley (Formularios 8-K, SEC), 3T2025-3T2026

Wealth Management (gestión de patrimonios), la otra gran pata del negocio, se beneficia de forma casi automática de los récords bursátiles. Aunque Morgan Stanley no desglosó en el comunicado la cifra exacta de esta división para el tercer trimestre, la unidad venía de marcar un récord de 8.860 millones de dólares de ingresos en el segundo trimestre, apoyada en que sus comisiones se cobran en gran parte sobre el valor de los activos gestionados: cuando el S&P 500 sube a máximos históricos, como ha hecho durante buena parte de 2026, el valor de esas carteras —y por tanto las comisiones del banco— sube con él, casi sin que la firma tenga que hacer nada operativamente distinto.

Bancos con mayor peso en depósitos y crédito al consumo (JPMorgan, Wells Fargo, Bank of America) viven un entorno más complicado. Mientras Morgan Stanley y Goldman Sachs capturan el repunte de trading y dealmaking casi sin fricción, estos bancos están más expuestos al coste de los depósitos y al valor de mercado de sus carteras de bonos: JPMorgan ya reportó un cargo contable de 658 millones de dólares en su cartera de inversión por el mismo motivo que ahora beneficia a las mesas de trading de Morgan Stanley —la subida de las rentabilidades de la deuda—. Es la otra cara de la misma moneda: el mismo movimiento de tipos que genera comisiones de trading en un lado del balance genera pérdidas de valoración en el otro.

Renta fija y crédito corporativo: un sector bancario que combina beneficios sólidos en trading con cierta moderación secuencial transmite la idea de que la volatilidad de los mercados de bonos, aunque elevada, no está fuera de control; esto debería ayudar a mantener contenidos los diferenciales de crédito de la deuda bancaria frente a otros emisores corporativos más apalancados.

Qué vigilar a continuación

  • El cierre de la temporada de grandes bancos: Bank of America y Citigroup reportaron también esta misma semana, completando el grueso de los grandes nombres de Wall Street; la atención del mercado se desplaza ahora hacia la banca regional —KeyCorp, Fifth Third y Huntington tienen previsto reportar la semana del 19 al 23 de octubre—, un segmento mucho más expuesto al margen de intereses por depósitos y, por tanto, un mejor termómetro de cómo está el consumidor estadounidense que los grandes bancos de inversión.
  • La reunión de la Fed del 27-28 de octubre: será la primera gran cita de política monetaria tras esta temporada de resultados. El mercado querrá ver si el banco central da alguna señal sobre el ritmo de recortes de tipos para 2027, una variable que afecta de forma directa al negocio de depósitos de JPMorgan y Wells Fargo y, de forma más indirecta, al apetito por fusiones y OPVs que alimenta la división de banca de inversión de Morgan Stanley.
  • El "pipeline" de banca de inversión para el cuarto trimestre: la propia dirección financiera de Morgan Stanley ha señalado que la cartera de operaciones de fusiones y adquisiciones y salidas a bolsa podría convertir a 2026 en un año récord para la firma; si ese pipeline se traduce en operaciones cerradas en el cuarto trimestre, sería la señal más clara de que la desaceleración secuencial del tercer trimestre fue puntual y no el inicio de una tendencia.
  • La evolución del bono a 10 años: si la rentabilidad de la deuda estadounidense sigue escalando desde el entorno del 5,3% alcanzado a principios de octubre, cabe esperar que las mesas de renta fija de Morgan Stanley y Goldman Sachs sigan teniendo actividad elevada —aunque, como ha mostrado este trimestre, eso no garantiza que cada trimestre bata al anterior.

Paralelismo histórico: los repuntes de volatilidad en renta fija no duran para siempre

No es la primera vez que un repunte de las rentabilidades de la deuda dispara temporalmente los ingresos de trading de los grandes bancos de inversión para después normalizarse. Durante el "taper tantrum" de 2013 —cuando el mercado de bonos sufrió un vuelco brusco ante el anuncio de que la Fed empezaría a reducir sus compras de activos—, las mesas de renta fija de los grandes bancos de Wall Street vivieron varios trimestres de actividad excepcional mientras los inversores reajustaban posiciones a toda velocidad, para después ver cómo esos ingresos se moderaban a medida que el mercado absorbía la nueva realidad de tipos y la volatilidad se apaciguaba. El patrón de 2026 tiene un origen distinto —no es un cambio de política de la Fed lo que ha disparado las rentabilidades, sino una combinación de déficits fiscales, inflación persistente y una oferta de deuda pública en máximos—, pero la lección para el inversor es parecida: los picos de ingresos de trading ligados a episodios de volatilidad en renta fija tienden a ser el componente más variable del resultado de un banco de inversión, y conviene no extrapolar un trimestre récord como si fuera el nuevo nivel permanente, igual que tampoco conviene leer una moderación de un trimestre como el final de la racha.