Contexto: una temporada de resultados que llegaba con el sector bajo sospecha
La banca estadounidense entró en la temporada de resultados del tercer trimestre de 2026 en una posición paradójica: el S&P 500 llevaba semanas marcando récords (incluido uno nuevo el 6 de octubre), pero el sector financiero había sido uno de los más rezagados del índice durante buena parte del año, lastrado por la incertidumbre sobre los tipos de interés y por el temor a que el fuerte repunte de las rentabilidades de la deuda —el bono a 10 años llegó a tocar el 5,3%, su nivel más alto desde 2007, apenas unos días antes— empezara a pasar factura a los márgenes y a las carteras de inversión de los bancos.
Siete de los grandes nombres de Wall Street —Goldman Sachs, JPMorgan, Citigroup, Wells Fargo, Bank of America, Morgan Stanley y BlackRock— tenían previsto reportar esa misma semana, con JPMorgan, Goldman Sachs y Citigroup abriendo el turno el martes 13 de octubre antes de la apertura, y Bank of America y Morgan Stanley programados para el día siguiente. El mercado de opciones ya anticipaba movimientos bruscos: los precios implícitos apuntaban a una oscilación de alrededor del ±3,4% para JPMorgan solo por la publicación de resultados, un nivel de nerviosismo elevado para un valor de su tamaño.
El dato concreto, verificado: tres bancos, tres historias distintas
Goldman Sachs fue, con diferencia, la gran sorpresa positiva. La firma reportó unos ingresos netos de 18.680 millones de dólares para el tercer trimestre de 2026 —un 23% más que en el mismo periodo de 2025 (15.180 millones)— y un beneficio neto de 5.294 millones de dólares, equivalente a un beneficio por acción (BPA) diluido de 17,01 dólares. El consenso de analistas recogido por LSEG/Refinitiv antes de la publicación apuntaba a un BPA de apenas 13,02 dólares sobre unos ingresos de entre 16.710 y 16.830 millones: Goldman batió esa previsión en torno a un 31% en beneficio y un 11%-12% en ingresos. El retorno sobre el capital (ROE) anualizado se situó en el 18,7%, y en los nueve primeros meses del año el banco acumula ya 56.240 millones de ingresos netos y 17.550 millones de beneficio neto.
JPMorgan, el banco más grande de EE.UU. por activos, decepcionó ligeramente —aunque con matices importantes. Reportó un beneficio neto de 15.300 millones de dólares (un 6% más que los 14.390 millones del tercer trimestre de 2025) y un BPA diluido GAAP de 5,57 dólares, frente a los 5,07 dólares de hace un año. El problema es la comparación con lo esperado: excluyendo una pérdida contable de 658 millones de dólares antes de impuestos en su cartera de inversión, el BPA ajustado fue de 5,75 dólares, por debajo del consenso de entre 5,86 y 5,93 dólares que manejaban distintas casas de análisis (Benzinga, Tickerleague, IG) — una decepción de entre el 2% y el 4%. Los ingresos "managed" alcanzaron 50.900 millones de dólares, en línea con el consenso de unos 50.800-50.900 millones. Por segmentos, la banca de consumo (Consumer & Community Banking) aportó 5.700 millones de beneficio (+13% interanual) y la banca comercial y de inversión (Commercial & Investment Bank) 8.200 millones (+20%). El ratio de capital CET1 se mantuvo sólido en el 13,9% y el banco elevó su dividendo trimestral un 10%, hasta 1,65 dólares por acción.
Wells Fargo cumplió con un resultado récord, sin sobresaltos. El banco reportó un beneficio neto de 6.000 millones de dólares (frente a 5.600 millones en el tercer trimestre de 2025) y un BPA de 1,87 dólares, ligeramente por encima del consenso de entre 1,84 y 1,85 dólares que manejaban los analistas. Los ingresos totales ascendieron a 21.870 millones de dólares, un 2% más que los 21.436 millones de hace un año, y la entidad recompró 28,6 millones de acciones propias por un importe de 2.500 millones de dólares durante el trimestre.
Así ha evolucionado el beneficio por acción trimestral de Goldman Sachs y JPMorgan a lo largo del último año, dos trayectorias que convergían hace doce meses y que ahora se separan con fuerza:
BPA trimestral de Goldman Sachs y JPMorgan, de 3T 2025 a 3T 2026 (USD por acción diluida)
Comunicados de resultados de Goldman Sachs (8-K, SEC) y JPMorgan Chase, recogidos por GuruFocus, Quartr, Dukascopy y Zacks
El repunte de JPMorgan en el segundo trimestre de 2026 (7,70 dólares por acción en términos GAAP) estuvo impulsado por una plusvalía puntual derivada de su participación en Visa, un efecto que no se repite y que explica por qué la comparación trimestral de JPMorgan resulta más volátil que la de Goldman, cuyo negocio depende en mayor medida de ingresos recurrentes de trading y banca de inversión.
El contraste entre lo que esperaba el mercado y lo que entregó cada banco es, en sí mismo, la noticia de la jornada:
3T 2026: BPA real frente a consenso de analistas (USD)
LSEG/Refinitiv (vía IG y Hudson Labs) para Goldman Sachs; Benzinga/Tickerleague para JPMorgan (cifra ajustada)
Análisis por sector/activo: por qué el mismo entorno beneficia a unos bancos y perjudica a otros
Bancos de inversión con fuerte peso en trading y "dealmaking" (Goldman Sachs, y por extensión Morgan Stanley, que reportaba al día siguiente): son los grandes beneficiados del entorno actual. La volatilidad en renta fija derivada de la escalada de rentabilidades de los bonos, combinada con un repunte de la actividad de fusiones y adquisiciones y salidas a bolsa a medida que las valoraciones de mercado tocan récords, se traduce directamente en comisiones e ingresos de "Global Banking & Markets" —la división que ya había disparado un 19% sus ingresos en el primer trimestre del año. Este tipo de negocio tiene menos exposición a los tipos de interés a largo plazo y más a los volúmenes de actividad, que en 2026 han sido excepcionalmente altos.
Bancos con un peso mayor de banca minorista y márgenes de depósitos (JPMorgan, Wells Fargo): son más sensibles a la curva de tipos y al coste de los depósitos. El cargo contable de 658 millones de dólares que JPMorgan registró en su cartera de inversión es precisamente la cara menos visible de la subida de las rentabilidades de la deuda: cuando el bono a 10 años sube con la rapidez con la que lo ha hecho en las últimas semanas, el valor de mercado de los bonos ya en cartera de los bancos cae, generando pérdidas no realizadas (el fenómeno de AOCI, "other comprehensive income", que ya protagonizó la crisis de bancos regionales de 2023). JPMorgan absorbe estas pérdidas con holgura gracias a su tamaño y a un CET1 del 13,9%, pero la señal de que incluso el banco más grande del país nota el impacto es relevante para el resto del sector.
Renta fija y crédito bancario: unos resultados sólidos en conjunto —pese al matiz de JPMorgan— refuerzan la percepción de que el sector bancario estadounidense entra en un entorno de tipos más altos con colchones de capital robustos, lo que debería mantener contenidos los diferenciales de crédito (spreads) de la deuda emitida por estos bancos frente a otros emisores corporativos más apalancados.
Dólar y expectativas de tipos de la Fed: una temporada de resultados bancarios que combina beneficios récord en algunos casos con pérdidas de valoración en renta fija en otros refuerza el argumento de que la Reserva Federal tiene poco margen para señalizar recortes agresivos sin reavivar la subida de rentabilidades que está detrás de esas pérdidas contables — un equilibrio delicado que el informe de IPC de septiembre, publicado también este 14 de octubre, pondrá a prueba de inmediato.
Qué vigilar a continuación
- El resto de la temporada bancaria (14-15 de octubre): Bank of America, Morgan Stanley y BlackRock reportan justo después de JPMorgan, Goldman y Citigroup; el consenso ya apunta a que Morgan Stanley, con un perfil de negocio parecido al de Goldman (fuerte peso de gestión de activos y trading), debería beneficiarse de las mismas dinámicas que impulsaron a Goldman.
- El IPC de septiembre de EE.UU., publicado este mismo 14 de octubre a las 8:30 ET: las previsiones apuntaban a una inflación general de entre el 3,6% y el 3,7% interanual (frente al 3,4% de agosto) y una inflación subyacente estable en torno al 2,4%. Un dato que sorprenda al alza reforzaría justo la dinámica de rentabilidades de bonos que ya penaliza a JPMorgan.
- Comentarios de los directivos sobre el cuarto trimestre y 2027: JPMorgan ya advirtió en diciembre de 2025 de que sus gastos subirían por encima de lo esperado en 2026 (hasta unos 105.000 millones de dólares), lo que provocó una caída bursátil del 4,6% aquel día; cualquier nueva señal sobre el crecimiento del gasto para 2027 será vigilada de cerca.
- Evolución del bono a 10 años: si la rentabilidad sigue escalando desde el entorno del 5,3% alcanzado a principios de octubre, las pérdidas de valoración en las carteras de inversión de los bancos más expuestos a renta fija (JPMorgan, Wells Fargo) podrían ampliarse en el cuarto trimestre.
Paralelismo histórico: la banca de inversión vuelve a sacar ventaja en un trimestre de alta volatilidad
No es la primera vez que un trimestre de fuerte volatilidad en los mercados de renta fija beneficia de forma desproporcionada a los bancos con mayor peso en trading frente a los bancos más centrados en banca minorista. Ya ocurrió en 2020, durante la pandemia, cuando las mesas de trading de Goldman Sachs y Morgan Stanley registraron algunos de sus mejores trimestres de la historia mientras los bancos más expuestos a depósitos y crédito al consumo (como Wells Fargo) sufrían un deterioro notable de sus provisiones por impagos. El patrón de 2026 es distinto en su origen —no hay una crisis de crédito de fondo, sino una subida sostenida de tipos de largo plazo— pero el resultado para los inversores es parecido: la composición del negocio de cada banco importa tanto como el ciclo económico general a la hora de explicar por qué dos entidades del mismo sector, publicando resultados el mismo día, pueden sorprender al mercado en direcciones opuestas.
